Frase de la Semana.

"Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impio asedia al justo, por eso sale torcida la justicia" [Habacuc 1:4]


martes, 10 de enero de 2012

Vida de John Wesley

[Biografía]

 John Wesley (17 de junio de 1703 - † 2 de marzo de 1791), fue un pastor anglicano y teólogo cristiano británico. Nacido en Epworth, Lincolnshire, Inglaterra. A Juan Wesley junto con su hermano Carlos se les acredita principalmente la fundación del Movimiento Metodista inglés, el cual comenzó cuando adoptó la costumbre de realizar predicas al aire libre de una manera similar a George Whitefield. Se distinguen, en cuanto a dicha fundación tres etapas: la primera, cuando junto con su hermano Charles funda el Holy Club (Santo Club); la segunda, cuando realiza su viaje a Savannah, Georgia (EE. UU.); y la tercera cuando regresa a Inglaterra.

Primeros años

Fue el decimoquinto de diecinueve hijos (de los cuales llegaron a morir 10) de Samuel y Susana Wesley. El padre de Wesley era predicador, y la madre una mujer notable en cuanto a sabiduría e inteligencia. Se trataba de una persona de profunda piedad y crio a sus pequeños en estrecho contacto con las historias de la Biblia, contándolas tanto alrededor de su hogar, como en la habitación de los niños. También solía vestir a los niños con sus mejores ropas los días en que tenían el privilegio de aprender su alfabeto como introducción a la lectura de las Sagradas Escrituras.

En los tiempos de Wesley, Gran Bretaña vivía en extremos sociales, con promiscuidad, abusos, enfermedades y pestilencias. La pobreza diezmaba la población, donde niños y huérfanos vivían en las calles en total estado de indigencia. Un determinado grupo de personas sensibles a la situación, vislumbraron la necesidad de llevar a las calles la función de la Iglesia, es decir, pastorear a los necesitados, atendiendo a las personas y ocupándose de ellas.

Juan estudió en la universidad de Chaterhouse y luego en Oxford Cambridge, se graduó en 1726. En Oxford fue un líder, y durante la última parte de su estancia allí fue uno de los fundadores del "Santo Club," una organización de estudiantes serios, en este club estaban Roberto Kirkam, William Morgan, Jorge Whitefield y los mencionados hermanos. Vivían bajo una seria disciplina incluyendo ayunos y tiempos de oración. Su naturaleza religiosa se profundizó con el estudio y la experiencia, pero no fue hasta años después de dejar la universidad y entrar bajo la influencia de los escritos de Lutero que sintió haber entrado en las plenas riquezas del Evangelio.

Comienzos del Movimiento Metodista

Juan en compañía de su hermano Carlos fueron enviados a los Estados Unidos Georgia por la Sociedad para la Propagación del Evangelio, y allí los dos desarrollaron sus capacidades como predicadores. Durante su navegación se encontraron en compañía de varios Hermanos Moravos, miembros de la asociación recientemente renovada por la actividad del Conde Zinzendorf. Juan Wesley observó en su diario que en una gran tempestad, cuando todos los ingleses a bordo perdieron enteramente la com­postura, estos alemanes lo impresionaron con su calma y total resignación a Dios. También observó la humildad de ellos bajo tratos insultantes.
Fue al volver a Inglaterra que entró en aquellas más profundas experiencias y que desarrolló aquellos maravillosos poderes como predicador popular, que le hicieron un líder nacional. En aquel tiempo se asoció asimismo con el predicador George Whitefield, de fama imperecedera por su maravillosa elocuencia.

En el año 1738 comparte con sus amigos la experiencia de la santificación, ya que su creencia era que una vida disciplinada hacía que uno agradara a Dios, por tanto, los moravos y él comienzan a orar para que Juan sea santificado, tiene la experiencia y fue usado por Dios en un nuevo tiempo de avivamiento y mover del Espíritu Santo. Según los teólogos, los siguientes patrones son evidencias del avivamiento:
-Oración intensa
-Predicación poderosa de la Palabra
-Manifestaciones sobrenaturales
-Conversión de la gente
-Cambio social
-Involucramiento de los creyentes en el ministerio.

Los éxitos logrados por la predicación Metodista tuvieron que ser alcanzados a través de una larga serie de años, y entre las más acerbas persecuciones. En casi todas las partes de Inglaterra se vio enfrentado al principio por el populacho que le apedreaba, y con intentos de herirle y matarle. Sólo en ocasiones hubo intervenciones de la autoridad civil. Los dos Wesleys se enfrentaron a todos estos peligros con un asombroso valor, y con una serenidad igualmente asombrosa. Lo más irritante era el amontonamiento de calumnias e insultos de parte de los escritores de aquella época. Estos libros están totalmente olvidados.
Los fundadores de la Iglesia Metodista-Calvinista en Gales fueron Daniel Rowland y Howard Harris. En tres años, en Massachusetts se convirtieron cincuenta mil personas. Cuando Wesley muere en 1791, había 140.000 personas en la membrecía de la Iglesia Metodista. La tarea que hizo afirmar y mantener a la gente fue el discipulado. En Gales se vivió un avivamiento nacional donde en seis meses se convirtieron cien mil personas. Los Wesley tenían un grupo que se llamaba “las sociedades” que contaban con tres reglas:

-No hacer daño alguno*
-Hacer todo el bien que se pueda
-Atender a las ordenanzas de Dios.
El otro grupo eran “Las Bandas” Eran grupos pequeños. Estos se reunían una vez por semana, llegaban puntualmente, comenzaban con un canto u oración, compartían testimonios y dificultades en la vida cotidiana. Nombraban a un líder para dirigirlos.

La otra era “La Sociedad Selecta” Estaba compuesta por líderes. Las clases eran doce personas, las cuales estaban encargadas de juntar ofrendas para los gastos, tenían estudios bíblicos específicos. De estas clases se levantaron ocho mil líderes. Wesley decía que las personas después de su conversión necesitaban un proceso de crecimiento en la gracia y conocimiento de las cosas de Dios, este proceso se llama discipulado.
Formó un grupo llamado “Sociedad para los Nuevos Contactos” y el otro “Sociedad para los Penitentes”, el primero predicaba a los nuevos convertidos y el segundo se encargaba de rescatar a los que se apartaban de la Iglesia.

Impresionantemente, al entrar en su año octogésimo quinto, le dio las gracias a Dios por ser casi tan vigoroso como siempre. Lo adscribía en la voluntad de Dios, al hecho de que siempre había dormido profundamente a que se había levantado durante sesenta años a las cuatro de la mañana y que por cincuenta años predicó cada mañana a las cinco. Apenas en su vida sintió algún dolor, resquemor o ansiedad. Predicaba dos veces al día, y a menudo tres y cuatro veces. Se ha estimado que cada año viajó cuatro mil quinientas millas inglesas, la mayoría a lomo de caballos.

La posición Metodista

La Posición Metodista respecto a la Nación. Sus consejos eran:
-Votar sin recibir una donación
-No hablar mal de la oposición
-Cuidar que su espíritu no se enoje con los que votaron en contra.
Los Metodistas fueron reconocidos como los votantes más incorruptibles en el país. En las reuniones de los metodistas miles de personas aprendieron a leer, escribir y estudiar por medio de la Biblia. Wesley escribió alrededor de trescientos libros y panfletos en materias como teología, historia, ciencia, lógica e incluso en medicina. Ganó en total unas 30.000 libras esterlinas, que donó totalmente a la obra de Dios.
Últimos Años

El 2 de marzo de 1791, a la edad de ochenta y ocho años, Juan Wesley muere. No obstante, lo que él empezó ha seguido adelante por medio de la Iglesia Metodista, durante más de doscientos años.

Biografía y fuente de datos

 -Daniel R. Jennings, the Supernatural Occurrences of John Wesley, SEAN Multimedia, Oklahoma City, OK, [2005]
-Encyclopedia Wikipedia

* No hacer daño alguno a nadie, ya sea amigo o enemigo; Ni fisico ni espiritual, incluso aquellos que estuvieran en las mismas posiciones y con igualdad de crecimiento ministerial.

lunes, 2 de enero de 2012

Dar es el Nivel Más Alto de Vivir

Reflexiones Cristianas
 12/23/2011

Cuando pienso en algunas de las figuras notables de la historia que fueron capaces de ministrar a las necesidades de la gente y llevar a cabo un gran servicio, uno de los primeros que recuerdo es John Wesley, el inglés del siglo dieciocho que fundó el movimiento metodista.

Él fue un líder que sirvió a Dios durante toda su vida con un espíritu generoso. Pero hay alguien en su familia que fue aun más desinteresada que él y que, realmente, alcanzó sus objetivos a través de su servicio.

Esa persona fue la madre de John, Susana Wesley. La última de veinticuatro hijos nacida en 1669 en el seno de una familia londinense acomodada, la muy inteligente Susana fue la mascota de su padre, el clérigo Samuel Annesley. Aunque por lo general en la Inglaterra de aquellos tiempos no se daba a las hijas mujeres una educación formal, Susana recibió una instrucción excelente de su padre, quien le permitía permanecer en su estudio cuando muchos de los hombres famosos de su tiempo se congregaban allí para discutir temas generales y filosofía.

Como resultado, ella era una persona bien informada, y su capacidad intelectual estaba bien afinada.

 A los diecinueve años de edad, se casó con Samuel Wesley, un joven clérigo a quien se le llegó a considerar uno de los más finos eruditos de sus días. Formaron su hogar y empezaron juntos sus vidas. 

Poco tiempo después, Susana tuvo su primer hijo, al que le siguieron varios más. Desdichadamente sus esperanzas eran más grandes que sus posibilidades de modo que pasaron casi todos sus cincuenta años de vida matrimonial en medio de apuros económicos.

En aquellos días, las mujeres de la clase media no trabajaban fuera de su casa, no obstante, Susana tuvo un trabajo más que de tiempo completo.

Se dedicó por entero al cuidado de su familia. Mantenía la casa, controlaba las finanzas (su marido era un pésimo administrador financiero) y supervisaba sus modestos esfuerzos campesinos. Aun cuando Samuel fue enviado por sus acreedores a prisión donde permaneció durante tres meses, ella no desmayó en su trabajo, el que realizó mientras seguía teniendo hijos, lo cual no era corriente en aquellos días.

En veintiún años, trajo al mundo diecinueve hijos, diez de los cuales lograron sobrevivir.

A pesar de todo el trabajo que Susana Wesley realizaba para su familia, su tarea más importante era educarlos. Cada día, excepto los domingos, durante seis horas se dedicó a la instrucción moral e intelectual de sus tres varones y siete mujeres.

Hizo de ese trabajo el objetivo de su vida.

Cuando estaba en los sesenta, su hijo John le pidió que le diera a conocer sus métodos escribiéndolos. Su respuesta fue:

No me gusta escribir sobre mi forma de enseñar. Creo que no serviría de mucho que alguien supiera cómo yo, que he vivido una vida de retiro por muchos años, empleé mi tiempo y cuidados en criar a mis hijos. Nadie puede, sin renunciar al mundo, en el sentido más literal, llevar a cabo mi método; y hay muy pocos, si es que hay alguien que pudiera dedicarse por entero durante los mejores veinte años de su vida a salvar el alma de sus hijos, la cual se cree que puede salvarse sin mucha dificultad; por eso fue mi principal preocupación.

Ella había realizado un increíble acto de entrega y, en el proceso, tuvo que dar mucho de sí, como ella misma dice, los mejores veinte años de su vida. Pero los resultados que se pueden ver en sus tres hijos hablan por sí solo. Charles fue un influyente clérigo y se le ha reconocido como uno de los más grandes escritores de himnos de todos los tiempos. Y a John se le atribuye el haber delineado el carácter de Inglaterra más que cualquiera otra persona en su generación. Su impacto en el Protestantismo sigue siendo notable.

Es probable que usted no pueda dar a su familia el tiempo que le dio Susana Wesley a la suya. Pero qué importante es que dé todo cuanto pueda a las personas que son importantes para usted. Y podrá hacer eso solo si aprende a no preocuparse por usted.

Dedique más atención a lo que puede dar en lugar de a lo que puede recibir, ya que dar es realmente el nivel más alto de vivir.

Rebecca Lamar Harmon, Susana: Mother of the Wesleys, Abingdon Press, Nashville, 1968 Maxwell, John C.: El Lado Positivo Del Fracaso; Failing Forward. Thomas Nelson, Inc., 2000; 2003, S. 126

'Yo te daré a ti y a tu descendencia, para siempre, toda la tierra que abarca tu mirada'[Génesis 13:15]

'Yo la bendeciré, y por medio de ella te daré un hijo. Tanto la bendeciré, que será madre de naciones, y de ella surgirán reyes de pueblos' [Génesis 17:16]

Dar es el Nivel Más Alto de Vivir, y dando servimos; no olvidemos que dando estamos pensando en los demas.......