Frase de la Semana.

"Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impio asedia al justo, por eso sale torcida la justicia" [Habacuc 1:4]


miércoles, 28 de diciembre de 2011

Porqué debemos leer y porqué debemos leer la Biblia? [Primera Parte]

Por Dionis Mezquita [06/22/11]

La lectura es fuente de sabiduría y al tomar tiempo para leer estamos haciendo una de las mejores inversiones en nuestras vidas, y es leer.

Porque esta corta palabra nos puede abrir un inmenso mundo e infinito medio de información que en muchas ocasiones llega al punto de la obsesión y la ceguera [Física y fanatismo].
Pero si tomamos el hábito de la lectura, realmente educativa e instructiva, podemos lograr identificarnos, afinar nuestro carácter, tener mejor actitud frente a los demás, y conocer un mundo amplio y diversificado, y ampliando nuestros conocimientos, llegando, incluso a descubrir el verdadero significado de la verdad.

Vamos a dividir las ventajas de aprender a obtener un buen libro y sacar provecho de la lectura:
Primero: La lectura es fuente de información que instruye, educa, pule, afina y te hace crecer como ser humano  y te encamina a conocer tu propia personalidad y asociarte con el medio.
Segundo: Si eres solo un estudiante y quizás no llegaste a ser un bachiller, pero tienes hábitos de leer, ten por seguro que tu actitud frente a los semejantes te hace diferente, llegándote a catalogar como una persona versada, educada  y de buen entendimiento.
Tercero: Con la lectura, tu pensamiento pasa por diferentes etapas, por ejemplo; de ignorante a inteligente, y de inteligente a sabio que superarás día a día tú forma de pensar y por consiguiente tú forma de vida y la de los tuyos.
Cuarto: Con este hábito tu desarrollo mental no tiene límites y tu imaginación se ubica en una posición de creatividad que llega a ser foco de críticas ante tus amigos, familiares y compañeros de trabajo.
Quinto: Te lleva a entender cada día la realidad de la vida que estás viviendo. A comparar tu vida antes y después. A comenzar a elegir una nueva forma de vivir. A convertirte en un mejor ser humano.
Sexto: Te transforma a ser un individuo diferente, independiente, libre con toda seguridad de elegir un estilo de vida a tus nuevas condiciones y pensamiento, sin dejarte coaccionar por ideas extrañas.
Séptimo: La lectura te de información que se puede convertir en poder. Que abre senderos y te lleva a buscar la verdad y esa verdad te puede hacer libre.

Entonces, si leemos libros y luego seleccionamos libros adecuados que sean instructivos, educativos, culturales, históricos y sociales, entre otros de igual línea, podremos deducir a través de la sabiduría adquirida por la lectura y queremos identificar tópicos ‘religiosos’ debemos hacer un ‘stop’ y esta parada le sugerimos que comience con la Palabra que se encuentra en la Biblia y se va ahorrar un dolor de cabeza.
Ahora bien, luego de haber leído la Biblia, si desea seguir esa línea religiosa, para no encasillarlo en libros cristianos, el cual lo sugerimos con toda confianza y seguridad, pero es su elección y si lo hace complementara ideas sustanciales que aportaran a su crecimiento social y espiritual.

En estos textos, con base bíblica, escrito por profesionales en diferentes facetas sociales y sicológicas, poniendo su empeño en ayudar a que su vida sea diferente a través de la Palabra.
"Estudiáis las Escrituras con toda atención porque esperáis encontrar en ellas la vida eterna" [Juan 5:39]

"Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" [Juan 8:32]

"Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartara de él" [Proverbio 22:6]

Frases Populares: "Los Libros no muerden" "aqui hermano, comiendo biblia"

CIUDADES QUE LEEN
Por Editor

Virginia Collera, El País, 21 junio 2011
A finales de la semana pasada Amazon publicó su lista de las ciudades más lectoras de Estados Unidos, ranking que rebeló/ofendió a más de uno por la rotundidad del título y la parcialidad de los resultados. Obviamente, la multinacional del comercio electrónico elaboró este top 20 a partir de los datos de ventas de libros, revistas y periódicos (en formato impreso y electrónico) recogidos desde enero de 2011 en ciudades con más de 100.000 habitantes. Estas son las diez primeras:

1. Cambridge (Massachusetts) 2. Alexandria (Virginia)
3. Berkeley (California)

4. Ann Arbor (Michigan)

5. Boulder (Colorado)

6. Miami (Florida)

7. Salt Lake City (Utah)

8. Gainesville (Florida)

9. Seattle (Washington)
10. Arlington (Virginia)

En España es imposible aspirar a hacer una lista similar. Sólo hay datos por comunidades y, según un estudio de la Federación del Gremio de Editores de España, la más lectora es la Comunidad de Madrid, que lidera la lista de lectores de libros en tiempo libre en 2010. Le siguen País Vasco, La Rioja, Cantabria y Cataluña, todas ellas por encima de la media lectora española, que está en el 57%.
Ranking aparte, hay consenso en que la minería de Amazon ha revelado datos curiosos que confirman o desmienten las reputaciones de algunas ciudades: en Cambridge, que alberga a prestigiosas instituciones como la Universidad de Harvard y el Massachusetts Institute of Technology (MIT), prefieren el ensayo a la ficción; y en Boulder (Colorado), que tiene fama de sibarita, los libros que más se venden son los de gastronomía. Sorprende (por curioso) que los residentes en Alexandria (Virginia) sean ávidos consumidores de libros infantiles, y sorprende (por desmitificador, el buen tiempo suele considerarse enemigo del libro) que tres ciudades de la soleada Florida –Miami, Gainesville y Orlando– se hayan clasificado.
De momento, en España seguiremos sin saber qué lee el vecino (ni Fnac ni Casa del Libro comparten y/o publican datos al respecto), aunque quizás el inminente desembarco de Amazon nos depare algunas sorpresas sobre qué y cómo leemos.
http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2011/06/ciudades-que-leen.html

 Que Dios te bendiga cada día junto a los tuyos.
"No te olvides, Piensa siempre en los demas"

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La navidad definitiva

César Sánchez Beras
cesabe90@hotmail.com

 “... Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.  Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.  Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían !Gloria a Dios en las alturas,

Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!...” [Lucas, 2: 11-14] (RV1960)

Posiblemente ninguna otra festividad sea celebrada tan uniformemente como es celebrada la natividad de nuestro señor. En todas las culturas, en todas las lenguas, en todas las épocas, la navidad es una fiesta que aglutina a las familias, a los miembros de las colectividades, a los comerciantes, a los cantantes, a los artistas, a los diseñadores, a todos los eslabones de la sociedad.

Pero tanto la navidad como fiesta sagrada,  como la navidad como  momento de paroxismo  comercial de la temporada, están atravesando por grandes sacudidas en sus raíces. Su lugar de nacimiento desde el punto de vista geográfico es todo un rompecabezas teológico, pues el nacimiento del señor ocurre como hecho físico, en un territorio que  al momento de recibirlo, ya presentaba convulsiones sociales y políticas.   Su venida anuncia el nacimiento del salvador del mundo y el regocijo de la providencia con los hombres de buena voluntad, pero fue recibido y juzgado por una sociedad que no entendió su mensaje de amor y que aun hoy, dos mil años después, todavía se muerde la cola, en una circularidad viciosa, de violencia, ingratitud, negación y fanatismo.

Nada ha valido el simbolismo de nacer en un pesebre, él, que es rey de reyes y señor de señores. Nada ha valido el ejemplo de venir a cumplir la ley y no ha transgredirla, él,  que nació del Dios vivo, creador de cielos y tierra y de quien se necesita el permiso, para que una hoja caiga en otoño, o una nube se desgrane en aguacero. Nada ha valido su prueba de humildad, de comer con los infieles, lavarle los pies a los alumnos, ser justo con la pecadora o cenar en la casa de un recaudador de impuestos, los  que los seguimos nos empeñamos en tener las pompas que él rehusó y sentarnos primeros a la mesa, cuando a los llamados se le niega la puerta de entrada.  

Nada ha valido su mensaje de acción basándose en dar sin recibir,  a no escribir libros, sino hablarle “cara a cara”  a los sedientos de la palabra tierna, a no tener ejército ni espada, que impongan sus verdades, sino poner la mejilla para que la verdad se imponga sola. Hoy que con dos mil años de ver su ejemplo y escuchar su palabra, nosotros  pedimos prueba sobre prueba de  su amor como si fuera un rigor científico, mientras negamos la convicción del centurión que no pidió la prueba del milagro, sino la promesa contenida en su palabra, para que donde se encuentre el mal, por su nombre poderoso, se acabara.  

Duele tanto ver la parafernalia en torno a su nacimiento físico, como duele ver la ceguera en torno a  su nacimiento diario. Porque la natividad es a fin de cuentas un milagro repetido del amor, un hecho repetido hasta el infinito, pues Dios nace cada vez que cumplimos nuestro deber de padre, nuestra obligación de hermanos, nuestro mandato de amigo, nuestra obligatoriedad de ciudadano, nuestra responsabilidad compartida de miembro de la raza humana.

Por eso debemos de ejercitar nuestra celebración navideña, reinventarla como mito y como realidad, rediseñar nuestro espíritu de celebración y ampliar la cobertura de nuestras alegrías. Que por cada bombilla que adorne nuestra casa, demos una bendición por lo recibido y lo por recibir. Que por cada tarjeta navideña que enviemos, agreguemos al mensaje un “Dios te bendiga”, que por cada regalo bajo el árbol de pino de nuestra sala, demos un abrazo sanador a quienes se sienten abandonados en la cuesta abajo de la vida, que por cada bocado que degustemos en la mesa con nuestra familia, pidamos de corazón que no le falte comida al resto de nuestros hermanos en todos los rincones de la tierra.           

Quizás y solamente quizás, el nacimiento sea enteramente cierto y no este dolor que presumo en la cara del que vino a ser mediador entre el padre y los mortales. Cada fusil que apunta al pecho de nuestro semejante es sin duda un dolor que se encona en el pecho omnisciente del creador. Cada niño que deambula sin hogar, sin asistir a la escuela, sin haber comido en días, es un pequeño Dios que deambula en procura de que lo veamos en ese que excluimos con nuestras ambiciones.

Porque la navidad no será definitiva hasta que sea justa y proporcional para todos. La navidad será  una ración de felicidad que  ofende a quien la inspiró con su llegada, mientras unos mueran por hartazgo y otros por carencia.

Pero debemos celebrarla en su honor con júbilo sincero y con conocimiento de causa. Debemos celebrarla con la esperanza de ser mejores y con la voluntad de lograr la igualdad social, que anuncia la igualdad espiritual ante el Dios verdadero. Solo compartiendo la alegría seremos acreedores de la felicidad, pues la vida es un don que compartiéndolo es que se merece.

Esta navidad nos encuentra en un mundo convulso, entre guerras fratricidas y hambrunas y enfermedades. Nos encuentra en medio del desasosiego de no saber si despertaremos en medio de una hecatombe mundial o de un cataclismo de la naturaleza. Pero esta navidad es un milagro repetido y la certeza inequívoca de que Dios aun confía en la capacidad de regeneración de sus siervos. Celebremos la navidad, con gozo, con regocijo y con la convicción de que nuestra ventura  tiene por costo, que los demás también alcancen la dicha, pues nadie puede reír completamente si olvidamos que el que llora a nuestro lado es definitivamente nuestro hermano. 

En estas Navidad, tiempo de amor, paz, alegria y convivio familiar, piensa siempre en los demas.....