Frase de la Semana.

"Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impio asedia al justo, por eso sale torcida la justicia" [Habacuc 1:4]


domingo, 17 de octubre de 2010

Enseñar con el Ejemplo [M. Gandhi]

Reflexiones Cristianas [Fechada Agosto 11, 2010]


En una ocasión una abuela trajo su nieto a Mahamat Gandhi. El niño tenía un apetito insaciable por el azúcar lo cual estaba poniendo en peligro su salud.

"Por favor, ella suplicó a Gandhi, dígale a mi nieto que deje de comer azúcar, ya que se que él lo respeta mucho a usted, yo se que él le escuchará lo que usted le diga. Gandhi les pidió que se fueran y regresaran en cuatro días.

Cuatro días más tarde regresaron la abuela y el nieto. Gandhi mirando a los ojos al nieto de la señora le dijo con autoridad: " Deje de comer azúcar, estás hiriendo tu cuerpo".

Después de un breve silencio, la abuela le preguntó a Gandhi. Señor , por qué usted nos pidió esperar cuatro dias y regresar, si esto mismo lo hubiera dicho el día que vine?
Gandhi respondió: "Señora, hace cuatro días yo estaba comiendo azúcar y no podía hablarle con autoridad a su nieto. Ahora puedo, porque hace cuatro días dejé de comer azúcar".

Eric Yaverbaum en su libro Secretos del Liderazgo de los ejecutivos más exitosos del mundo, dice que su más poderoso secreto es guiar con el ejemplo.

Es una realidad. El mejor maestro no son nuestras palabras sino nuestros hechos. Este es un buen día para comenzar a ser ejemplo.

Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros bien sabéis cómo he sido con vosotros todo el tiempo, desde el primer día que estuve en Asia,
sirviendo al Señor con toda humildad, y con lágrimas y con pruebas que vinieron sobre mí . Hechos 20:18,19.

Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo. Hechos 2:5-7.

No olvides, piensa siempre en los demás…….

lunes, 11 de octubre de 2010

La cosecha es el producto de tu siembra

 Por Dionis Mezquita

“El que trabaja en el campo tiene derecho a ser el primero en recibir parte de la cosecha” [2 Timoteo 2:6]

“Somos el fruto del medio que nos rodea” reza esta frase de tiempos inmemorable, haciendo alusión a nuestra crianza, donde la primera educación empieza en el hogar, nuestros primeros pasos son guiados por nuestros progenitores.

El concepto del sembrador está ahí, en casa, la primera semilla se tira a la tierra, esperando que el terreno lo adorno un buen abono para levantar un cultivo sano, prospero y que nos dé el fruto esperado.
Ahora, si por lo contrario el sembrador no le importa la cosecha, sino que se interesa solo por los terrenos ajenos y pone su semilla en terreno sin abono, descuidando la parcela que el Padre le dio y del cuidado de los suyos se olvida, tendremos un mal cultivo, donde los insectos y la mala yerba acabara con su cultivo, llevando a un futuro incierto la cosecha que un día te toco labrar a ti.

 “El que es enseñado en la palabra, haga participe de todo cosa buena al que lo instruye. No os engañéis: nadie puede burlarse de Dios. Lo que se siembra, eso mismo se cosecha. El que siembra la semilla de sus malos deseos, de sus malos deseos recogerá una cosecha de muerte; el que siembra la semilla del Espíritu, del Espíritu recogerá una cosecha de vida eterna.  

Así que no debemos cansarnos de hacer el bien, porque si no nos desanimamos, a su debido tiempo cosecharemos.  Por eso, siempre que podamos, hagamos el bien a todos y especialmente a nuestros hermanos en la fe” [Gálatas 6:7-10]

A menudo nos quejamos que cuando nos convertimos al evangelio, venimos cargados de pesares de todo color, dándole esos problemas al Dios Todopoderoso aligerando el peso y sintiéndonos con un corazón más aliviado. 
Pero a medida que nos adentramos en nuestra nueva vida, los destellos de la vida anterior, quedan y debemos tratarla para moldear esos detalles como la yerba mala en el campo de la siembra.

El carácter del hombre viene con nosotros hasta el fin de nuestras vidas, es parte de la siembra que se hizo cuando se cultivaba en nuestro terreno. 
Siendo ese el resultado sembrado por los mayores en nosotros cuando éramos niños. Y es aquí donde dependemos de nuestro Padre Celestial y debemos dejar el control de nuestras vidas a su voluntad, pues el cultivo de la vida anterior nos llevo a obrar por medio de la carne no del espíritu. [Romanos 2:2-7 / 11]
Poco a poco debemos dejarnos regar de esa agua viva que el Padre nos da para crecer y ser hombre de buenos frutos.
“Si siembras tormentas, cosecharas tempestad” otra frase que oímos desde éramos  inocentes.
Debemos alimentar nuestro corazón con la palabra de Dios, día a día abonarla para que germine en nosotros el fruto del Espíritu Santo.

“Seguir los deseos de la carne es muerte, sembrar en el Espíritu, cosechara su salvación" “no te engañes, no nos podemos burlar de Dios, pues lo que siembras eso mismo cosechara” [#7]
Hermanos la palabra de Dios nos enseña a que debemos ser buenos sembradores. Aprendamos a cultivar la paciencia, la tolerancia, la justicia, el amor, el servicio, la bondad, la clemencia, poniendo un toque esencial de abono espiritual de oración, obediencia, ayuno, humildad, y fuerza de voluntad, de seguro si no desmayamos, cosecharemos paz y gozo espiritual que serán frutos para nuestra salvación.

Que Dios te bendiga en este día y recuerda,

Piensa siempre en los demás.

Apuntes tomado del Libro Herramientas para la salvación y el Principio de sembrar y cosechar del Dr. Charles Stanley.